Ágora: Una visión del código replicativo de Csanyi

En base a la película Ágora de Amenábar, se analizan los hechos reales que la originan, comparándolos con la hipótesis del código replicativo de Csanyi, presentado por Eisler en El cáliz y la espada.

Palabras claves: Código replicativo, Hipatia, Csanyi, Eisler, imposición cultural.

Waldylei Yépez


En la Antigua Grecia se designaba con el nombre de ágora a las plazas públicas de sus ciudades-estados. Con el paso del tiempo se convirtieron en el centro de esas ciudades, cumpliendo así varias funciones entre ellas las económicas y comerciales como el lugar para el mercado; una función religiosa al ser el lugar de culto a la deidad y una función política al ser el sitio de debates de los ciudadanos respecto a los problemas que concernían a la comunidad. [1] Con el nombre de Ágora también se dio a conocer una película de Alejandro Amenábar en el año 2009, la misma trata de un drama histórico ubicado en Alejandría, Egipto, en el año 391 d.C. [2] El personaje que protagoniza esta historia es Hipatia de Alejandría quien era matemática, filósofa y astrónoma. Investigando sobre la vida de esta mujer, puesto que la película de Amenábar está basada en hechos reales, se puede constatar que poco se conocía de su existencia y ninguno de sus trabajos se conservan en la actualidad, pero se conoce de ellos por referencia de sus discípulos como Sinesio de Cirene o Hesiquio de Alejandría. Además, el propio Sócrates Escolástico se refirió a ella varias veces: [3]

«Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, hija del filósofo Teón, que logró tales conocimientos en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiendo sucedido a la escuela de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus oyentes, muchos de los cuales venían de lejos para recibir su instrucción».

Y:

«Consiguió tal grado de cultura que superó de largo a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotino, explicaba todas las ciencias filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien quería pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba».

Si nos ubicamos dentro del contexto histórico más impactante de la historia real de Hipatia, esto es en la ciudad de Alejandría después del año 412, nos encontramos con hechos como que la sucesión del episcopado estuvo a cargo de Cirilo de Alejandría y tal período estuvo marcado por presiones contra los paganos, herejes y judíos, además de que se promovió persecuciones y saqueos como también motines antijudíos. Ante estas acciones, el prefecto Orestes intentó frenar a Cirilo solicitando su deposición y destierro, esto motivó una discordia que a través de rumores harían responsable a Hipatia, puesto que ella era amiga y consejera de Orestes. Es aquí cuando un grupo de fanáticos, seguidores del obispo Cirilo de Alejandría, se abalanzan y atacan a Hipatia, a quien golpearon, desnudaron y descuartizaron en el año 415 d.C. Mucho se ha escrito respecto a Hipatia y su muerte, entre ellos el científico y ganador del Premio Pulitzer Carl Sagan [4] también se pronunció:[5]

«Carl Sagan, en el capítulo 13 de su serie Cosmos: Un viaje personal (1980) trataba la muerte de Hipatia y la destrucción de la Biblioteca de Alejandría. Según Sagan «En el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado»».

Todas estas series de investigaciones y escritos de historiadores darían vida a la película de Amenábar, en la que queda una representación impactante de la violencia de la cual se puede echar mano cuando un grupo requiere imponer sus ideas por sobre otro, y para ello, aparte de la violencia, se busca borrar todo lo conocido hasta entonces e implantar un nuevo código replicativo, como lo denominarían los planteamientos de Vilmos Csanyi. [6] Para este autor, la réplica de ideas es esencial en la formación y luego en la mantención de los sistemas sociales. De esta manera, y volviendo al drama que se vive dentro del Ágora en la lucha entre paganos, judíos y cristianos, para reemplazar una organización social por otra respaldada por la fuerza -la caída del paganismo y judaísmo por el cristianismo- deben producirse cambios fundamentales en la información replicativa. La autora Riane Eisler se refiere al proceso de remodelación de la mente humana en los siguientes términos:

«… el proceso por el cual la mente humana fue remodelada, algunas veces brutalmente y otras sutilmente, a veces de forma deliberada y otras inconscientemente, para convertirse en un nuevo tipo de mentalidad requerido por este drástico vuelco dentro de nuestra evolución cultural. Se trató de un proceso que, como hemos visto, involucró una enorme destrucción física que se prolongó hasta bien entrados los tiempos históricos. Como aún podemos leer en la Biblia, los hebreos y más tarde también los cristianos y musulmanes, arrasaron templos, talaron bosquecillos de árboles sagrados e hicieron añicos los ídolos paganos. También involucró una destrucción espiritual masiva, un proceso que también continuó hasta bien entrados los tiempos históricos. No sólo por la quema de libros, sino que a través de la persecución y quema de herejes, quienes no percibían la realidad en forma prescrita, eran ajusticiados o convertidos».

Pero no sólo la fuerza fue la única herramienta, el inculcar el miedo en la sociedad o en las escuelas, y el presentar esto como el bien de todos hizo posible que gobiernos, fuerzas militares e instituciones diversas apoyaran este tipo de procesos y los consideraran correctos. De esta manera, se llegó al punto donde muy pocos cuestionaban lo que les decían, sino que las cosas eran como eran y no había más. Otra forma para que un grupo imponga sus ideas es borrando las anteriores, y de esto también fue víctima Hipatia de Alejandría, de quien como dice Sagan: «Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado». Se ha descubierto que ella había estado estudiando acerca de los planetas errantes vislumbrando en la elipse la solución que mil años después encontrarían Copérnico y Kepler, pero en cambio todos sus trabajos se perdieron y ella fue olvidada quizás por su «triste condición de mujer», como lo expondría Amenábar en su guión. Esta última quizás una hipótesis bastante probable si consideramos las apreciaciones de Eisler, respecto a borrar al género femenino de las cosas importantes. Así mismo, los asaltos y la destrucción del Serapeum de Alejandría [7] y su biblioteca, primero por los judíos y después por los cristianos, da cuenta de la idea de imposición por la fuerza de una forma de pensar por sobre otra, eliminando así todo sitio, hecho o documento que pudiera siquiera presentar una visión distinta a la que la nueva sociedad dominadora pretendía instaurar. A efectos de la película de Ágora, cabe destacar el cómo Amenábar muestra la lucha por el poder y el cómo «pequeñas» perturbaciones al contar una historia puede hacer una enorme diferencia en cada cultura. También el cómo la perspectiva acerca de un acto específico puede ser «bueno» o «malo» según los ojos que lo miren. Respecto a esto último, en la película, se puede notar el cómo Amonio -personaje cristiano, violento, fanático- asegura que Dios los mantiene vivos para que sigan haciendo el trabajo que se les ha encomendado, es decir, «encargarse» de los paganos y judíos porque estos son «malditos y exiliados». Pero jamás se cuestiona si Dios realmente quiere que los maten, o si ese mismo Dios espera que destruyan los ídolos paganos. Tampoco hay espacio para que se cuestione si la tierra es plana o si se originó de una o tal forma, porque al poner en tela de juicio la creación también se estaría haciendo con el creador y eso resultaba ser un insulto. Así mismo, este personaje ya mencionado, explica que los seres humanos no son como Dios, por tanto, ellos no poseen la capacidad del perdón como la posee el Padre, es decir, no corresponde a los cristianos perdonar a los judíos «por el error que cometen», por tanto la solución es asesinarlos. De la misma manera, a lo largo de la historia, la muerte sería la «solución» ante casos de «herejía» impuesta por las inquisiciones de la Iglesia Católica. El pensar distinto o actuar distinto al modelo impuesto era un error garrafal que debía pagarse con la vida. Esta metodología consolidó la implantación del código replicativo impuesto por la iglesia y que aún perdura de cierta manera hasta nuestros días, puesto que aunque la iglesia ya no posea el poder de imponerse por la fuerza, su código replicativo está tan arraigado en nuestra sociedad occidental que resulta muy difícil de cambiar. Sin embargo, este código replicativo tampoco se encuentra estático e inmutable, aunque esté muy arraigado, pues prueba de ello es la libertad que las sociedades han podido tener al paso de los años, y dieron cabida a nuevos planteamientos como los avances científicos que comenzaron a demostrar cosas que la iglesia no podía desmentir y, al contrario, la misma terminó adhiriéndose a lo que dichos avances demostraban. Así mismo, para la gente ya no resulta normal las hogueras en las plazas públicas donde se ejecuta a personas por «ser distintas», y por el contrario podemos apreciar movimientos sociales que buscan la obtención de tolerancia y no discriminación ante otras formas de ideas y actuaciones. Todas estas cosas implican la existencia de una modificación leve pero constante del código replicativo de nuestras sociedades, y que a su vez no ha necesitado de la fuerza demoledora y destructora de otros tiempos. En definitiva, lo que Csanyi propone es aplicable a toda la historia de la humanidad sin ser los tiempos actuales una excepción, siendo la mayor diferencia entre ellas las fuerzas que generan los cambios en este código al ser menos apegadas a la violencia física e incluso condenándola abiertamente. Esto abre una puerta esperanzadora, como pretende hacer Eisler con su libro El cáliz y la espada, al ser una hipótesis comprobable de que las cosas pueden cambiar y que un sistema generador de guerras, injusticia social y desequilibrio ecológico pueda llegar a ser uno de paz, justicia social y equilibrio ecológico. ¿Qué se necesita para cambiar nuestro código replicativo entonces y podamos tener una mejor sociedad? Se necesita que este cambio que ya empezó en nuestro código replicativo continúe, y que cada integrante de la comunidad se comprometa en aportar el granito de arena que le corresponde de tal manera que haciendo un trabajo en conjunto pueda cambiar el rumbo de nuestra propia historia. Para finalizar es importante acotar que trabajos como los de Amenábar y su película Ágora deben mantenerse presentes, pues son cosas que no se pueden olvidar nunca porque será eso lo que le recuerde a la humanidad las atrocidades que se cometieron y que no se pueden volver a repetir. Hipatia de Alejandría fue convertida en «mártir de la ciencia», pero la sociedad ya no necesita más mártires sino héroes, personas que con sus virtudes aporten con réplica de ideas que ayuden a nuestra sociedad y cultura a desarrollarse mucho más.


Notas

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81gora

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81gora_%28pel%C3%ADcula%29

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Sagan

[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Hipatia

[6] Csanyi es mencionado por Riane Eisler en su texto «La realidad cabeza abajo I».

[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Serapeum_de_Alejandr%C3%ADa

Bibliografía

• Eisler, Riane. «La realidad cabeza abajo 1 y 2» en El cáliz y la espada. Editorial Cuatro Vientos. Santiago, 2006.

Waldylei Yépez

Esta entrada fue publicada en Artículos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *