Nanook el esquimal desde la perspectiva antropológica cultural de Boas

En el planteamiento de Franz Boas se presenta una serie de interrogantes respecto a las diferencias culturales entre el hombre blanco y el hombre primitivo. Partimos del supuesto de que una civilización avanzada tiene mayor aptitud y mayor perfeccionamiento en los mecanismos de cuerpo y mente, de allí se infiere la analogía de que las características mentales inferiores están relacionadas con un aspecto más bestial que recuerdan al bruto y, por ende, se concluye que la raza blanca sería la raza suprema. Respecto a esto, una de las tantas preguntas que plantea Boas, en el caso de los rasgos anatómicos, es la siguiente: ¿Hasta qué punto determinan los rasgos anatómicos las actividades mentales? Pero a eso podríamos añadirle, ¿hasta qué punto ciertas reacciones/acciones determinan las actividades mentales? Para responder esto vamos hacer referencia a Nanook el esquimal, una película de Robert Flaherty (1922), que relata la historia de este esquimal y su modo de vida natural junto a su familia. Si observamos al protagonista de Flaherty, en la medida que avanzan los hechos, nos encontramos a un hombre de mucha fuerza, de dientes fuertes y con acciones que nuestra civilización podría catalogar como de «bruto», muy lejos de la sutileza del hombre blanco, como por ejemplo pasar la lengua sobre el cuchillo que usa. Además de eso, se pudiera sentir rechazo por el comer carne sin cocer, o usar su propia saliva para realizar ciertas labores. La pregunta fundamental ahora es: ¿Esto es suficiente para afirmar que los esquimales eran inferiores a la raza blanca? A este respecto, para Boas, ni las relaciones culturales ni la apariencia externa son suficientes para juzgar la aptitud mental de las razas. Pero yendo un poco más allá, una de las cosas importantes a mencionar es que, a nivel de acción, los grupos humanos desarrollan sus propias respuestas a ciertas situaciones y necesidades. Si comparamos «lo reprochable» que serían las acciones de Nanook para el hombre blanco, tendríamos que ver las necesidades de cada uno y podríamos encontrar el por qué de esas acciones. Difícilmente podríamos catalogar de «aptitud mental inferior» la inteligencia esquimal a la hora de construir iglús y además tener el cuidado de idear «una ventana», con hielo transparente, para permitir el paso de la luz, o la estrategia a la hora de cazar. Un hombre blanco, enfrentándose a las mismas circunstancias, no estaría lo suficientemente preparado para prever todas las cosas que son importantes para sobrevivir ante condiciones tan desfavorables. En otros aspectos, el hombre blanco tiene formas de alimentarse más frecuentemente que las que tiene un esquimal, y por ello podría esperar hasta cocer la carne, pero el hambre atroz de un esquimal no puede esperar, entonces estamos ante el hecho de que las necesidades pueden desarrollar ciertas habilidades en un grupo de individuos y también dejar de lado otras cosas «no tan importantes» que sí lo serían, por ejemplo, para el hombre blanco. En resumidas cuentas, como dice Boas, ni las relaciones culturales ni la apariencia externa son suficientes para juzgar la aptitud mental de las razas, por tanto, no podríamos decir que Nanook resulta ser una persona con una aptitud mental inferior con respecto al hombre blanco.

Waldylei Yépez

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