El contexto de la ficción, la alteridad y la otredad

Según la Real Academia Española, una de las definiciones de ficción es «invención, cosa fingida», es decir, es «algo» que se da a entender, pero que no es cierto. Este concepto calza perfectamente con lo que entendemos por ciencia ficción, manifestada en narraciones, cine, teatro, etc. Sin embargo, el concepto tiene un alcance mucho mayor, como lo menciona René Rebetez:

«La ciencia ficción no es sólo un género literario, sino algo más: un estado de conciencia».

Con esta cita se puede comenzar a analizar de dónde nace y cómo «cobra vida» la ficción (aunque la cita se refiera únicamente a una manifestación particular de ésta) ya que generalmente podemos descartar las cosas que no son ciertas (como la afirmación «el cielo es verde») y, sin embargo, la ficción sobrevive y no es descartada. Esto es porque posee verosimilitud.

A partir de lo anteriormente expuesto, se puede completar la definición de ficción y plantearla como una idea, concepto o situación que no pertenece al mundo real, pero que, sin embargo, posee verosimilitud, haciendo posible la alteridad u otredad (condición de ser otro) sin generar grandes conflictos en la persona. Así es como, por ejemplo, una narración de ficción como «María» de Jorge Isaacs (que no es una historia real) puede hacer que el lector, de alguna manera, pierda conciencia de su irrealidad y sientan las emociones que los personajes transmiten como si fuera espectador de un hecho real o perteneciera al mundo irreal en que suceden los hechos. Ya que alguien muy consciente de la realidad no podría empatizar.

Más allá de lo que sucede con obras que presentan mundos de ficción, la característica de la verosimilitud de la ficción, puede diluir la frontera de la irrealidad en planos diferentes en la conciencia de las personas, en cómo ven el mundo real y a sí mismos, siendo posible generar mundos de ficción que para la persona son reales, como sucede con quienes inventan alguna mentira y se esfuerzan tanto en mantenerla que terminan creyéndola, lo cual sucederá siempre y cuando para esa persona aquella mentira tenga verosimilitud.

Waldylei Yépez

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