La competencia comunicativa oral de jóvenes y adolescentes de hoy

Abordando el tema del texto oral nos encontramos pues con dos formas que lo representan: la conversación espontánea y la más formal. La primera, como su nombre lo indica, se da espontáneamente y la segunda requiere de algún tipo de formación. Éstas se verán enriquecidas o limitadas dependiendo del nivel de competencia comunicativa que se posea. Serán entonces los bienes lingüísticos los que determinen la calidad del intercambio oral. Por supuesto el tema es amplio, pero en esta oportunidad vamos a enfocarnos en la competencia comunicativa oral de jóvenes y adolescentes. Quiero evocar una anécdota ahora aprovechando la oportunidad. Resulta que un día estaba conversando con una persona, y entre las cosas que decía mencionó un par de palabras, que si bien no eran demasiado “extrañas”, intentó explicarme la idea con otras palabras más coloquiales, en eso le digo que entiendo perfectamente el significado, que no necesita realizar una explicación adicional, en eso me responde: “¡Ah! ¡Es verdad que estoy hablando contigo! Es que, cuando hablo con tal persona, debo explicarle las cosas de esta otra manera porque sino no me entiende…”. La competencia comunicativa de cada persona es propia y depende, por ejemplo, de la cantidad de palabras que use el hablante y adicionalmente que sepa cuándo y con quién hacerlo. No es lo mismo intentar una conversación más formal con alguien que sólo ha estado expuesto a conversaciones coloquiales (con familiares, amigos y compañeros), que hacerlo con un profesor. Otro ejemplo podría ser el conversar con un universitario, y por otro lado con un estudiante de liceo. A veces nos topamos con el caso de que los jóvenes y adolescentes, a falta de diversidad de palabras en su léxico, utilizan lenguaje escatológico para expresar sus ideas. Posiblemente en un contexto más familiar se logre entender su mensaje, pero a nivel formal claramente no es apropiado su uso. El gran problema reside en que, al no tener “palabras disponibles” que representen eso que quiere expresar, usará tanto lenguaje coloquial y escatológico como sea necesario, y esto a parte de ser inapropiado, le quitará claridad a lo que quiere decir, por tanto, la comunicación no será la mejor. No sólo el mensaje es importante, también lo es la forma como se trasmita el mismo. ¿Cómo enriquecer mi capital lingüístico? El uso de un diccionario, la lectura y la participación en conversaciones formales ayudarán a lograrlo. ¿Es importante? Lo es. Cada persona que posea grandes bienes lingüísticos podrá entender y desenvolverse en casi cualquier conversación. Podremos expresar nuestras ideas con la confianza de que nuestro mensaje será recibido tal cual como queremos. Mejores nuestro capital lingüístico, y así mejorará nuestra comunicación. ¡Mejoremos! Y así lograremos entender a los demás, y haremos que otros nos entiendan a nosotros.

Waldylei Yépez

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