Lo literario y no literario

Introducción a la Literatura: Lo literario y no literario (19/05/2010)

Amorós atribuye a la obra literaria las características: obra humana, polisemia y expresión. Pero, ¿cómo se concibe estos elementos en lo literario?

La característica de obra humana, según Amorós, es fácilmente identificable por el hecho de que las obras han sido concebidas por un hombre. Esto implica que el autor podría volcar su propia experiencia de vida en su trabajo o plasmar, de alguna manera, en la obra rasgos característicos de las personas como sentimientos, miedos, sueños, ideas, capacidades y limitaciones, entre otros. Hablamos entonces de que lo literario se basa en cosas que no son ajenas a las personas, de esos hechos generales sobre el espíritu humano; que expresa la visión del mundo del autor, los acontecimientos de su época o los problemas que se planteaban entonces.

Amorós también comenta que una característica importante de la obra maestra literaria es el poder sobrevivir al paso del tiempo, lo cual permite que sean apreciadas en otra época distante a la cual fue creada. Si consideramos entonces lo dicho sobre obra humana, podríamos concluir que es esa parte humana expuesta de un modo creativo, probablemente sublime, lo que permite trascender la barrera del tiempo y llegar al lector de otra época.

En lo que respecta a polisemia, trata sobre el hecho de que la obra literaria está abierta a una pluralidad de lecturas, por ende a diversos significados que puede darle el lector o lectores, acorde incluso a la época en los que estén envueltos los mismos, es decir, existe una serie de factores: conocimiento, experiencia, circunstancias sociales,… que influirán directa o indirectamente en el significado final que van a darle. Ejemplo de ello son los diversos textos que fueron interpretados de una manera al principio, y después fueron tomados con más seriedad; o los que se convirtieron en literarios posteriormente en otra época.

Un caso muy cercano de polisemia que podríamos tomar, es en el cual nos vemos involucrados personalmente. Es posible, y a más de uno le ha ocurrido, que cuando de jóvenes leemos un texto le damos un significado, pero al leerlo de adulto podríamos obtener otro distinto, y esto se debe a que al llegar a la adultez estamos más ricos en experiencias y conocimientos, y estos van a influir en nuestra percepción final sobre la obra literaria.

Sobre la expresión, Amorós comenta que lo que hace trascendental a una obra no es el código lingüístico o el juego de formas estructuradas, sino la expresión personal, humana.

Las obras literarias nacen de la necesidad de expresar un algo por parte de su autor, a veces la misma puede ser el resultado de una catarsis. El autor entonces pone parte de sí mismo en su creación, quizás eso que más le pide su corazón.

Amorós continúa añadiendo que literatura es expresión de un individuo, pero también, de modo importante, expresión de una colectividad al ser el autor capaz de expresar acertadamente creencias y sentimientos comunes.

¿Cómo se plantea la relación literatura-historia cuando se dice: “En efecto, para determinar con precisión lo que es literario había que referirse en teoría, a las concepciones imperantes en una época específica (no siempre perfectamente reconstruible)”. Di Girolano (p.55)?

Di Girolano, a través de dicho fragmento expresa que, bajo la perspectiva que se cita antes del mismo, la literariedad de una obra va depender de la época en que fue escrita, es decir, las creencias que imperaban e incluso el gusto de los lectores, para poder determinar si una obra era literaria o no. En pocas palabras, es a través del estudio de la historia, de esa época, de lo cual depende la literariedad.

Waldylei Yépez

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